7 principios para levantar una descendencia para Dios: 3. Oír a Dios

familia Mar 22, 2019

Por: Manuela Castellanos 

 

“Mis ovejas oyen mi  voz y yo las conozco y me siguen...” (Juan 10:27)

 

La vida cristiana no es una vida de reglas, es una vida de relación.  Cuando Dios nos habla lo hace con el propósito de guiarnos y dirigirnos, en otras palabras, oímos para obedecer. Oímos para cambiar y para acercarnos más a los propósitos de Dios. Y creo que este principio es fundamental para levantar una descendencia para Dios debemos estar dispuestos a seguirle a donde él nos llame. 

 

UNA AVENTURA DE FE 

Puedo comparar el oír a Dios como una gran aventura de fe. Hace poco me encontré con un pasaje que describe esta clase de relación que Dios anhela establecer con cada uno de sus hijos. Recuerdo recién casados nuestra primera prueba de fe fue cuando Dios puso en nuestro corazón ofrendar todo lo que habíamos recibido en la lluvia de sobres el día de nuestro matrimonio. La verdad, era un paso de fe, pues ni mi esposo ni yo teníamos un salario fijo, el acababa de llegar de otro país a vivir en la Florida, y literal estábamos empezando de ceros. Nuestra fe fue puesta a prueba ese primer año. Sin embargo, sabemos que le dio el rostro a lo que sería nuestro matrimonio. Hoy podemos decir que Dios ha sido fiel, y nunca nos ha faltado nada.

El Espíritu Santo es como es gran capitán del barco de nuestro hogar, y el debe tener el control de todas las áreas. Recuerdo en otra ocasión estaba viajando a la ciudad de Bogotá, y en el avión Dios habló tan claro a mi corazón sobre el número de hijos que él me quería dar. Estaba leyendo acerca de la vida de Ana, la mamá de Samuel. En ese pasaje Dios dice que le añadió a Ana 3 hijos y dos hijas, Dios usó ese verso, y con tanta claridad me dijo que él me daría seis hijos. Creo que el me estaba preparando desde el inicio para que no parara a mitad de camino! Hoy disfrutamos de 2 hijos varones, una princesita llamada Chloe, y pronto estará llegando a nuestro hogar nuestra cuarta bebé. Ha sido una gran aventura de fe! De igual forma, es mucho más de lo que jamás imagine a sone, dejarse guiar por Dios es la mejor manera de levantar una descendencia para Dios!

 

¿A quién oímos?

Terminaría haciéndote una pregunta, ¿a quién has oído para tomar las decisiones que te han llevado a vivir la vida que hoy estás viviendo? Saben es fácil uno llevarse y oír lo que dice la sociedad, aun dentro del ámbito cristiano.  Creo que Dios habló tan claro a mi corazón acerca del número de hijos que tendrían, porque hoy sin darnos cuenta la sociedad nos habla un mensaje muy diferente a lo que la palabra dice en relación a los hijos.

 

Estas son algunas de las cosas que he escuchado:

  • Tener familia grande es algo súper anticuado.
  • Es mucho trabajo
  • Los hijos demandan mucho dinero, se convierten en un carga financiera.
  • Quiero tener menos hijos para poder dedicarme al ministerio o a mi empresa.

Sin embargo cuando yo veo y estudio la palabra encuentro cosas extraordinarias que me emocionan y me llevan a anhelar llegar a obtener la herencia que Dios tiene para mi.

Estas son algunas de las cosas que he escuchado en la palabra:

  • Los hijos son la herencia de Dios.  (Sal 127:3-5)
  • Es la manera en que Dios bendice a sus hijos. 
  • Son un arma de guerra para destruir las obras del enemigo. (Gen.24:60)
  • El hombre que llene su casa de ellos es bienaventurado (extremadamente dichoso).
  • Son el deleite de los padres. (Génesis 18:12)

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